Los Pastores y Los Comanches, Las Navidades en Taos

Posted: Apr 22 2014

By Teresa Dovalpage 
               Continuamos con las celebraciones navideñas en Taos.

Otra obra muy popular en la época de Navidad es Los Pastores, cuya trama gira en torno a un grupo de pastores que cuidan las ovejas de Isabel, la prima de la Virgen María. Ellos se están preparando para adorar a Jesús en el pesebre, pero Lucifer, el diablo, trata de detenerlos.

Los personajes principales son Bato, Tubero, Bartolo, Tubal y El Ermitaño. El pastor Bartolo es el más cómico, y quizá el más humano. Es perezoso y regalón; con frecuencia se queda dormido y sus compañeros tienen que sacudirlo para que se despierte.

“Bartolo ejemplifica al tipo de persona que quiere encontrar la salvación, pero no hace gran cosa por alcanzarla,” dice el Profesor Torres.

Otros personajes son Gila (una pastora joven y hermosa), José, María, el Niño Jesús y el arcángel San Gabriel.

La trama es sencilla: los pastores, siguiendo la ruta que marca estrella de Belén, comienzan su viaje en busca de Niño Jesús. Mientras Bartolo duerme, el Diablo trata de desalentar a los otros para que no continúen la búsqueda y crea problemas entre ellos.

El Ermitaño, que es el primero en ser tentado, reza para recibir una guía, que resulta en la aparición del arcángel San Miguel. Finalmente, éste vence al Diablo y lo encadena por mil años.

Al concluir la representación, cuando los pastores encuentran al Niño Jesús con su madre, le cantan un villancico que la audiencia suele corear, pues es de los más conocidos en Nuevo México:

Duérmete, niño lindo, en los brazos del amor, mientras que duermes, descansa la pena de mi dolor. No temas al rey Herodes, que nada te ha de hacer. Duérmete, niño lindo, no tienes que temer.

La obra fue traída a Nuevo México por los frailes franciscanos, pero, igual que sucediera con Las Posadas, ha sufrido algunas transformaciones a lo largo de los años.

“También se le han añadido algunos detalles que contradicen la cronología, como los rosarios con cruces que llevan los pastores,” explica el Profesor Torres. “Por supuesto, en aquella época todavía no existían rosarios, pero estos cambios son una muestra del proceso de asimilación cultural por el que ha pasado la obra.”

El Profesor Torres conoce muy bien estos detalles porque él tiene el manuscrito original de Los Pastores, escrito cuando la obra se representó por primera vez en Nuevo México.

“Lo escribió un hombre llamado Juan Tenorio, como el personaje de la obra de teatro,” dice. “El manuscrito un documento histórico de mucho valor, y es una gran suerte que se haya conservado hasta nuestros días.”

La obra también tiene una fuerte conexión con España. En los parlamentos de Lucifer aparecen versos del poeta más original e influyente del Siglo de Oro español, Luis de Góngora y Argote (1561-1627).

“La gente suele comentar sobre las palabras tan raras que utiliza el Diablo,” dice el Profesor Torres, “pero no saben que está recitando poemas clásicos españoles.”

Los Pastores se representa generalmente en una tarde de domingo, la semana antes de Navidad, en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.

La Danza de Los Comanches es otra tradición muy querida en Taos. Tiene lugar durante la madrugada del día de Año Nuevo en la parroquia de San Francisco de Asís.

“Aquí hay también un personaje cómico que se llama Barriga Dulce,” dice el Profesor Torres. “Es interesante ver cómo los personajes de diferentes obras son similares entre sí, o tienen un simbolismo similar.”

Con la Danza de Los Comanches, los cantantes y bailarines celebran a quienes se llaman Manuel o Manuela. Pero ésta no la única fecha del año en que festejan a alguien en su onomástico; también bailan para los llamados Reyes o Reinas el 6 de enero y para Pablos y Paulas el 24 de enero.

“La Iglesia celebra el día de San Pedro y San Pablo el 29 de junio, pero en Nuevo México se usa un calendario antiguo, que no necesariamente coincide con el santoral actual de la Iglesia,” explica el Profesor Torres.

Durante la representación de Los Comanches, los bailarines llevan un escudo (chimal) y tocados de plumas (plumeros).

A media noche los danzantes, ahora llamados diístas, se van a las casas de los Manueles y Manuelas para felicitarlos. Esta parte de la celebración se llama “Dando los Días a los Manueles.”

“Los festejados, a su vez, deben ‘desempeñarse,’” explica el profesor Torres. Desempeñarse significa ofrecerles a los diístas golosinas y bebidas como vino de capulín y biscochitos.

               Los diístas entonan versos compuestos, poemas que se han escrito específicamente para la ocasión, u otros que se improvisan en el calor del momento, dice el Profesor Torres. Uno de los más conocidos es:

Yo no quiero bizcochitos, ni pastel de calabazas. Lo que quiere es que me den buen aprecio en su casa.

¡Feliz Navidad!

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